
Si te gustan las cookies sencillas y el red velvet, ¡ésta es tu receta! A nosotros nos encantan ambas, y estamos convencidos de que no podrás comerte solamente una de estas galletas. Ponlas en un plato e, inmediatamente, el rojo de la masa y las pepitas de chocolate blanco harán que quieras probarlas. Ahora, combínalas con un frost de queso crema, o un vaso de leche fría, y los peques querrán repetir cada día. ¡Esperamos que lo probéis!

Ingredientes (para unas 36 galletas):
225 g de harina
2 ½ cucharadas de cacao en polvo
1 ½ cucharadita de maicena
¾ cucharadita de bicarbonato
½ cucharadita de sal
190 g de mantequilla a temperatura ambiente
300 g de azúcar
1 huevo grande
1 yema de huevo
1 ½ cucharadita de esencia de vainilla
1 ½ cucharadita de vinagre de vino blanco o manzana
½ cucharadita de colorante rojo (nosotros usamos Sugarflair Extra Red)
300 g de chocolate blanco en pepitas
Preparación:
Precalienta el horno a 180º C. Mezcla en un bol la harina, el cacao, la maicena, y el bicarbonato, tamízalos y déjalos aparte.
Pon en otro bol la mantequilla y el azúcar y bate a velocidad media unos 4 minutos, hasta que esté bien mezclado y la mantequilla haya blanqueado un poco. Añade ahora el huevo y la yema, hasta que estén bien integrados. A continuación incorpora la vainilla, el vinagre y el colorante y bate de nuevo hasta que la mezcla sea homogénea. Lentamente, añade los ingredientes sólidos a esta mezcla hasta que todo esté completamente incorporado (no lo batas más de la cuenta, sólo hasta que esté homogéneo). Añade a la mezcla 100-120 gr de chocolate blanco en pepitas y mézclalo con una espátula.
Prepara una bandeja con papel de horno. Ahora, ve cogiendo cucharadas soperas de la mezcla y forma bolas con las manos para colocarlas encima de la bandeja.
Pon encima de cada bola de masa unas 5 o 6 pepitas de chocolate blanco, intenta no apretarlas mucho. Si al colocarlas, la bola de masa pierde la forma, vuelve a dársela con las manos.
Horneamos durante 8-9 minutos. Pasado este tiempo, saca la bandeja del horno y deja enfriar las galletas en la misma bandeja unos minutos antes de pasarla a una rejilla.
Una vez frías, consérvalas, si te sobran, en un recipiente hermético.
























